La vida moderna nos lleva a trabajar de forma permanente fuera de casa, y las necesidades, cada vez mayores, obliga a que ambos padres tengan que trabajar, esto ha traído como consecuencia, que los niños desarrollen sus vidas con poca influencia de los padres y mucha influencia de la televisión y las redes sociales.
Muchos hogares son llevados por madres solteras, lo que trae mayor presión sobre la madre para procurar satisfacer las necesidades familiares, esto ha generado que la comunicación con sus hijos caiga a su mínima expresión, en muchos casos, limitándose a la aplicación de normas disciplinarias para mantener el orden en el hogar o involucrarlos en las tareas domésticas por la necesidad de ayuda en la casa.
Resultado: Hijos rebeldes, gritones, contestones, desconsiderados, que ante cualquier reclamo de su madre, desatan un enfrentamiento verbal del que todos los vecinos se enteran.
La frustración da paso a los gritos, hasta llegar incluso a la violencia familiar frecuente, lo cual será la causa de una relación cada vez más fracturada, cargada de odio, resentimientos, quejas y deseos de abandonar el hogar.

¿Cómo cambiar?, el error común en toda interacción humana, es pensar que son los otros los que deben cambiar para que las cosas mejoren, y esto es algo virtualmente imposible. Si estás leyendo esto y tienes conflicto en tu hogar con tus hijos, entonces la solución está en tus manos.
Mi recomendación para ti es muy sencilla: Debes cambiar la forma de hablar en casa, así como lo lees, hasta que tú no cambies la manera de hablar, nada va a mejorar, ya que, como autoridad en el hogar, tú has establecido la forma como se comunican todos en tu casa.
Si eres de esas personas que gritan frecuentemente, tus hijos van a esperar hasta que grites para reaccionar, porque así los has enseñado. Si al llegar a casa peleas siempre por las mismas cosas: La ropa está desordenada, los platos están sucios en el fregadero, el baño está desordenado; entonces esa situación se repetirá todos los días.
Es una de las formas en que los hijos llaman la atención de unos padres ausentes, cuando hay poca comunicación, los hijos tienden a pensar que no son amados, y gritarles que estás trabajando 15 horas al día para darle lo que ellos necesitan, NO VA A AYUDAR.

Consejos prácticos:
1.- Al llegar a casa, abrázalos y pregúntales como estuvo su día, NO IMPORTA QUE TODO ESTÉ SUCIO.
2.- Dile que los amas mucho y que los extrañaste, para ellos es muy importante saber y sentir que son amados por sus padres.
3.- Cuéntales algo agradable que haya ocurrido en el día, no importa que parezca una tontería, para ellos es importante y eso refuerza el vínculo entre ustedes.
4.- Finalmente explícales, con amor, lo agotador que ha sido tu día y lo mucho que valoras su ayuda en el hogar, y lo importante que es para ti, saber que cuentas con el apoyo de tus hijos para esas tareas domesticas que terminan por generar discordia.
Recuerda, en todo momento, lo único que puedes controlar, es tu reacción frente a cualquier situación que te ocurra.

